Dr. Germán AmorimEl Dr. Germán Amorim Chouza, fundador de la Clínica Radiológica que lleva su nombre, nació en Salto, el 17 de Noviembre de 1911. Era hijo del productor agropecuario Leonardo Amorim y de Emilia Chouza.

Germán se casó con Egle Tholozan, nacida en Rivera en 1918, perteneciente a una familia brasileña de origen francés. Con ella tuvo tres hijos: Hilda María, Técnica Radióloga, Psicóloga Social y Educadora Sexual residente en Salto; Mariana: técnica radióloga y profesora de inglés, residente en Montevideo, y Germán, Médico Imagenólogo, residente en Salto.

Cursó la enseñanza primaria en una escuela pública en su ciudad natal, y la secundaria en Montevideo, en el Colegio Elbio Fernández, luego del traslado de su familia a la capital.

Una vez culminados sus estudios de secundaria, ingresó a la Facultad de Medicina, dónde se recibió como doctor en Medicina y Cirugía el 12 de julio de 1945.

Una vez recibido de médico fue visitado en Montevideo por dos eminentes médicos salteños: Dr. Carlos Bortagaray y el Dr. Jorge Errandonea, quienes le propusieron que se radicara en Salto, ya que allí necesitaban un médico radiólogo. En esa época, el único médico de dicha especialidad que había en Salto, era el Dr. Enrique Manuel Roig, quien se estaba por retirar.

Amorim decidió aceptar la propuesta, para lo cual era necesario una adecuada preparación en la especialidad. A esos efectos se trasladó a una reconocida Clínica Radiológica de Rio de Janeiro durante varios meses y comenzó a frecuentar en Montevideo las clínicas más destacadas, dónde colaboraba y aprendía. Una de ellas fue la del Prof. Dr. Eugenio Zerboniy Prof. Dr. Ruben Gorlero y otra la del Prof. Dr. Pedro Barcia, entonces director de del Instituto de Radiología.

En el año 1947 vuelve a Salto y comienza a trabajar junto a Roig en el Hospital, abriendo su propio Consultorio el 1 de noviembre de ese año.

En 1950 fue socio fundador del Centro de Asistencia Médica de Salto (CAM), donde fue su presidente durante un período.

En 1951 ya retirado su colega Roig, por concurso accede al cargo de Médico Radiólogo del Hospital de Salto, puesto que mantuvo hasta su fallecimiento en 1974. En ambos lugares de trabajo: Hospital y en su Consultorio, Amorim realizaba todo tipo de estudios, simples y contrastados, digestivos, vasculares o raquídeos.

La comunicación que había establecido con sus colegas de Montevideo se mantuvo luego de fijar su residencia en Salto. Periódicamente viajaba a la capital y a Buenos Aires, para mantenerse actualizado en conocimientos y progresos tecnológicos.

En su afán de formarse, fue armando una extensa biblioteca sobre Radiología. Poco antes de morir, viajó a Europa en 1973, visitando diversos servicios radiológicos.

En el año 1969 su hija Hilda María Técnica Radióloga comienza a trabajar con él, quien queda a cargo de la Clínica posteriormente

Falleció en forma repentina, el 23 de enero de 1974 por un infarto cardíaco.

En ese momento se incorporan a la Clínica Egle Tholozan de Amorim, con tareas administrativas, y su hija Mariana como Técnica Radióloga.

En 1987 su hijo Germán culmina sus estudios como médico imagenólogo y se integra a la Clínica continuando con el mismo compromiso y dedicación la labor de su padre.

En la Revista de Radiología, lo recuerdan de esta forma:

Era Amorim un caballero, un hombre de paz, alegre y divertido, capaz de encarar con serenidad y tranquilidad todo tipo de problemas o conflictos. Esta capacidad inspiraba cariño y respeto entre sus colegas, que aceptaban su intervención para solucionar diferencias”.

Gustaba de la natación, del tenis, de la aviación y del campo. Como buen salteño tuvo una quinta de cítricos y disfrutaba recorriéndola. Y tuvo un vicio típicamente salteño: Fumaba cigarros de chala.

La actuación de Germán Amorim marcó el pasaje del diletantismo a la profesionalidad en el diagnóstico radiológico de la medicina del interior del país. Hasta ese momento y desde los primeros años del siglo veinte, los estudios radiológicos no eran más que placas realizadas en aquellos hospitales que contaban con algún equipo de Rayos X por idóneos, muchos de ellos sin formación médica, o eran radioscopías o placas simples realizadas por aquellos médicos que habían sido capaces de incorporar a sus consultorio un aparato de Rayos X.

Los estudios contrastados prácticamente no existían y mucho menos el médico dedicado en exclusividad a la realización e interpretación de las imágenes radiológicas como lo hizo el Dr. Germán Amorim”.

Amorim cambió el esquema mental reinante y de entrada se instaló como radiólogo. Ni siquiera abordó la terapia radiante, como lo hacía la mayoría de radiólogos de Montevideo. Esta actitud de avanzada legitimó al Radiodiagnóstico como especialidad en el interior.

Permitió la realización de variedad de estudios y la interpretación de los mismos en forma autorizada y responsable. Aseguró la adopción de las medidas necesarias para evitar las lesiones radioinducidas. En esa asunción de la especialidad con responsabilidad radica la importancia de la figura de Germán Amorim en la radiología nacional y su ubicación preeminente en la medicina salteña”.

 

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